¿Por qué la piel puede presentar sequedad, inflamación, rojeces, acné, granitos y puntos negros?
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- hace 5 días
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La piel es un órgano vivo, dinámico y muy sensible a los cambios internos y externos. Por eso, cuando algo se altera en nuestro cuerpo o en nuestro estilo de vida, la piel suele ser una de las primeras en manifestarlo. La sequedad, la inflamación, las rojeces, el acné, los granos o los puntos negros no aparecen “porque sí”, sino como una respuesta a distintos factores que conviene conocer para poder tratarlos correctamente.
En nuestra clínica Bel&Lis, siempre partimos de una valoración personalizada, ya que no todas las pieles reaccionan igual. Aun así, existen causas muy comunes que explican la mayoría de estos desequilibrios cutáneos.
A continuación, te explicamos las causas más frecuentes y, sobre todo, qué factores puedes cambiar para mejorar visiblemente la calidad de tu piel.
Cambios hormonales: una de las causas más frecuentes
Las hormonas influyen directamente en la producción de sebo, la hidratación y la capacidad de regeneración de la piel. Etapas como la adolescencia, el ciclo menstrual, el embarazo, el posparto, la menopausia o situaciones de estrés prolongado pueden provocar:
Aumento del acné y los granos
Aparición de rojeces e inflamación
Piel más sensible o reactiva
Sequedad o, por el contrario, exceso de grasa
Estos cambios no siempre se pueden evitar, pero sí se pueden acompañar con tratamientos adecuados y una rutina adaptada.
Cambios en la rutina de cuidado en casa
Muchas veces, con la intención de “mejorar” la piel, introducimos nuevos productos sin saber si son adecuados. La piel puede reaccionar a:
Nuevos activos o componentes que no tolera
Mezclas de productos incompatibles entre sí
Exceso de exfoliación o limpieza agresiva
Ingredientes que antes funcionaban bien pero que la piel deja de tolerar con el tiempo
El resultado puede ser inflamación, rojeces, brotes de acné, granitos o una sensación constante de tirantez. Menos es más: una rutina sencilla, coherente y personalizada siempre será la mejor opción.
Alimentación: lo que comes también se refleja en tu piel
El consumo habitual de ultraprocesados, alimentos muy refinados y dulces afecta directamente a la calidad de la piel. Este tipo de alimentación puede favorecer:
Procesos inflamatorios
Desequilibrios en la microbiota intestinal
Aumento del acné y los puntos negros
Piel apagada y con textura irregular
Reducir azúcares, bollería, refrescos y productos ultraprocesados, y priorizar alimentos frescos y reales, es un paso clave para mejorar la piel desde el interior.
Factores que afectan a la piel y SÍ PUEDES CAMBIAR
La calidad del agua que usas a diario
El agua de muchas ciudades contiene un alto nivel de cal y otros minerales que alteran la barrera cutánea. Esto puede provocar sequedad, sensibilidad, rojeces e incluso brotes de acné.

✔ Instalar un filtro de agua en casa, especialmente en la ducha, es un gesto esencial que puede mejorar notablemente la calidad de la piel (y también del cabello).
Hidratación: beber suficiente agua
Consumir agua de forma regular ayuda a:
Mantener la piel más elástica y luminosa
Favorecer la eliminación de toxinas
Reducir la sequedad y la sensación de tirantez
No se trata solo de beber mucha agua de golpe, sino de mantener una hidratación constante a lo largo del día.
Vitaminas y micronutrientes: un factor clave
Las vitaminas juegan un papel fundamental en la salud cutánea:
🥕 Vitamina A (retinol y betacarotenos) : regula la renovación celular y ayuda en el acné
🍊 Vitamina C: antioxidante, mejora luminosidad y síntesis de colágeno
🐟 Vitamina D: clave para la función barrera y la inmunidad cutánea
🥑 Vitamina E: protege frente al daño oxidativo
⚠️ Muy importante: antes de suplementar, es imprescindible realizar una analítica. Cada organismo es diferente y puede necesitar otros micronutrientes específicos.
Siempre es preferible obtener vitaminas y minerales a través de los alimentos antes que mediante suplementos. Los suplementos no sustituyen una buena alimentación, sino que deben utilizarse solo cuando existe un déficit confirmado o una necesidad específica detectada mediante analítica y valoración profesional.
Rutina diaria estable
Mantener una rutina diaria estable tiene un impacto directo en la calidad de la piel, ya que durante el descanso nocturno el cuerpo activa los procesos de regeneración celular.
Acostarse habitualmente sobre las 11:00 de la noche y levantarse alrededor de las 7:30 de la mañana favorece un sueño reparador, clave para que la piel se vea más luminosa, firme y saludable.
Por supuesto, la rutina no tiene que ser 100 % estricta! Hay días en los que no es posible mantenerla: una cena que se alarga, una noche especial, un día libre en el que no necesitamos madrugar o las vacaciones, donde los horarios cambian de forma natural ¡y no pasa nada! Lo importante es que, en general, el cuerpo tenga una rutina y unos horarios regulares la mayor parte del tiempo.
Cuando la constancia es la norma, incluso con excepciones puntuales, la piel lo agradece: menos signos de cansancio, mejor hidratación y un aspecto más descansado.
El equilibrio, no la perfección, ¡es la verdadera clave para cuidar la piel desde dentro!
Otros factores que mejoran la calidad de la piel
Además de los anteriores, existen hábitos que marcan una gran diferencia:
Gestionar el estrés, ya que impacta directamente en la piel
Usar protección solar todo el año
No manipular granos o imperfecciones
Realizar limpiezas y tratamientos profesionales adaptados a tu tipo de piel
La importancia de un enfoque profesional
Cada piel tiene una historia, unas necesidades y unos factores desencadenantes diferentes. Por eso, tratar la sequedad, el acné, las rojeces o la inflamación sin conocer la causa real suele dar resultados temporales o incluso empeorar la situación.
En Clínica Bel&Lis, trabajamos la piel de forma global: combinando diagnóstico, tratamientos profesionales y recomendaciones en el cuidado diario para conseguir resultados reales y duraderos.
Si notas que tu piel ha cambiado, se irrita con facilidad o presenta imperfecciones persistentes, escuchar lo que te está diciendo es el primer paso para recuperarla!







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